
Recreación de una celda de aislamiento
Así es en el Propeller Island, un establecimiento de Berlín que rompe todos los esquemas a los que estamos acostumbrados a la hora de elegir dónde dormir en nuestras estancias fuera de casa.
Propeller Island City Lodge nos propone un concepto de hotel muy diferente, ya que el ambientador de las estancias ha sido nada más y nada menos que el artista Lars Stroschen, un hombre que ha dedicado seis años a conseguir que el lugar sea considerado una auténtica obra de arte.
Para ello, Stroschen decidió concebir cada una de las habitaciones del hotel como un espacio único y diferente, en el que el huesped sintiera la sensación de estar durmiendo en medio de un lugar distinto, bajo un esquema absolutamente rompedor.
Así nacieron las 45 habitaciones del Propeller que, en poco tiempo, extendió su fama hacia todos los lados. Cada una de las alcobas ha sido decorada cuidando incluso el sonido que el visitante percibirá durante su estancia. Esculturas acústicas. Ese es el nombre del trabajo musical que Stroschen ha diseñado especialmente para cada aposento.

Del Revés
Y es que cada compartimento del hotel berlinés nos hace vivir una experiencia diferente. Sus nombres nos dan una idea de lo que vamos a encontrar: la habitación naranja, la cama volando, cuatro rayos, Hol(l)y-wood, la habitación de los espejos, terapia…
Nombres singulares para espacios singulares que recrean ambientes muy especiales: una habitación al revés, con el techo abajo y el suelo arriba y las mesas y sillas colgando hacia nuestras cabezas; una casa de cristal verde, recreando el espacio de un escritor del Romanticismo; la celda de una prisión, con agujero en el muro, justo tras la fuga del preso; el espacio de aislamiento de un manicomio…
El artista ha cuidado hasta el más mínimo detalle y, consciente de la curiosidad de quienes quieren alojarse en su establecimiento, permite cambiar de habitación a quienes vayan a pernoctar más de una jornada.
Cada cambio de habitación cuesta 25€ extras, si bien a partir de la cuarta noche el cambio es gratuito.
Sin duda se trata de un espacio muy original donde dormir durante nuestra visita a la siempre sorprendente Berlín.