
El invento es de la empresa italiana Aviointeriors
Es el último grito en tecnología, aunque a más de uno nos ha arrancado un alarido. Se trata del Skyrider, el asiento vertical -aunque llamarle asiento resulta una paradoja- que hará realidad los sueños del propietario de Ryanair.
Si hace nada el magnate de la compañía reina de low cost apuntaba la posibilidad de viajar de pie en los aviones, para así conseguir que los billetes fueran más baratos, ahora va una empresa y se lo toma al pie (nunca mejor dicho) de la letra.
Surge así el Skyraider que, haciendo honor a su nombre, hace parecer que el viajero esté subido sobre una silla de montar. Sus creadores anuncian que si suscita el suficiente interés, pedirán las certificaciones europeas y norteamericanas.

Skyrider
Lo más curioso es que las autoridades estadounidenses no se han opuesto rotundamente a la medida. Si bien han señalado que la adopción de este tipo de asientos es muy difícil, también han especificado que no es imposible. Y la respuesta no se ha hecho esperar, varias aerolíneas de bajo coste se han interesado por los asientos.
Con el Skyrider, los vuelos en clase turista parecen un lujo. Y es que la separación entre asientos es de 80 cms en el peor de los casos, frente a los 50 cms del nuevo modelo.
Parte del peso del pasajero recae sobre sus piernas, encajadas bajo el asiento delantero, y están pensando en su aplicación a vuelos de entre 1 y 3 horas.
Puesto que al “jefe” de Ryanair también se le ha pasado por la cabeza eliminar al copiloto, desde aquí ya visualizamos un futuro de la aviación comercial en el que pilote el automático y los pasajeros, como en los autobuses de países tercermundistas, viajen por fuera enganchados a las puertas, ventanillas y sobre el techo de los aviones.